Cuando pienso en mariscos se me viene a la mente un par de ideas: ritmo y sabor.

Picante y mariscos

Los Mariscos de la Gata prepara sus propias salsas picantes. Foto: Eyleen Vargas.

Cuando pienso en mariscos se me viene a la mente un par de ideas: ritmo y sabor. Los frutos del mar tienen una cadencia que el cocinero debe transportar al plato. La frescura es fundamental al igual que el trato, la técnica del cocinero para hacer que se fusione el limón con el pescado en el paladar y le dé un ceviche satisfactorio al comensal, por ejemplo.

Fish and chips

Los fish and chips están entre nuestros favoritos. Foto: Eyleen Vargas.

El ritmo tiene que ver con conseguir que te sientas al vaivén de las olas, que entres en ese estado de felicidad que los mariscos suelen conseguir con su ligereza y sabor.

El sabor, con el respeto al producto y con sacarle el máximo provecho posible. Y estos dos elementos están presentes en Los Mariscos de la Gata, en la plaza gastronómica La Gata Candonga, en San Pedro de Montes de Oca.

La comida con frutos de mar, si está hecha con amor, respeto por el producto y buena técnica es una poesía gastronómica que te deja la panza llena y el corazón contento. Acaso, ¿no es eso lo que buscamos en la vida?