El menú de Ramen Saki es pequeño, que para mí es también otro acierto

Tonkotsu ramen: la estrella de la casa

Tonkotsu ramen: la estrella de la casa

Me gusta decir –tanto como comerlo–  que quienes se meten a hacer ramen con todas las de la ley son cocineros obsesionados.

El ramen es una comida relativamente sencilla en su concepto, pero que demanda un profundo compromiso de trabajo del cocinero. Sí, son caldos y fideos, pero no es soplar y hacer fideos.

Los caldos requieren horas de trabajo, de perfeccionamiento; lo mismo que los acompañamientos. Los fideos tienen sus propios trucos y son pocos negocios de ramen que se atreven con sus fideos frescos.

Un nuevo restaurante en Curridabat se atreve sin complejos a todo esto. Se trata de Ramen Saki, un coqueto emprendimiento de una pareja de jóvenes comprometidos (también como pareja) que se enamoraron del ramen y decidieron encaminar todos sus estudios y conocimientos a esta reconfortante y popular comida japonesa.

Freddy Chan y Melanie Liang son quienes se embarcaron en esta sabrosa aventura. Melanie está a cargo de la cocina, pues cursó estudios en esa área aquí en el país y luego, junto con Freddy, viajó a Japón a comer mucho ramen y luego a Singapur, donde llevaron clases especializadas por una escuela japonesa de ramen.

Como si eso fuera poco, decidieron traer al país su propia máquina que amasa, estira y corta los fideos frescos que preparan para sus tipos de ramen. Los fideos frescos siempre son un punto alto y suman a la hora de decidir dónde comer ramen.

El menú de Ramen Saki es pequeño, que para mí es también otro acierto. Es mejor concentrarse en hacer pocas cosas pero muy bien hechas, que muchas mal hechas.

Tonkotsu ramen: la estrella de la casa

El huevo ajitama sobresale

En reciente visita probamos dos sopas ramen: el tradicional tonkotsu, caldo que se cocina por 14 horas, huevo ajitama (marinado en soja), fideos frescos, maravilloso hongo shiitake y el char siu, que es el cerdo al estilo chino bbq.

El caldo tiene buen sabor, tirando más bien a ligero, de color blanquecino, equilibrado y que invita a la siguiente cucharada. El huevo muy bien conseguido, sorprende cada vez que se prueba uno de esta calidad. Por su parte, el cerdo no se quedó atrás, estuvo muy suave, ligeramente dulce (no olviden que es estilo bbq chino).

El ramen vegano a base de calabaza podría reinar

El ramen vegano a base de calabaza podría reinar

También probamos el ramen vegano. Aquí quiero aclarar algo: suelo ser carnívoro, pero este ramen vegano podría ser la opción número uno para mí. Realizado a base de ayote calabaza, da un caldo espeso, especiado, reconfortante y acariciador. Con sus acompañamientos marida a la perfección: tomate, hongos shiitake y la mostaza china (choy sum).

En ambos casos, los fideos estuvieron a la altura. Para el plato vegano, los fideos son elaborados sin huevo. No identifiqué mayor diferencia en textura. Son sabrosos los dos y las porciones, generosas.

Pero me fui al medio y me olvidé del inicio. Todo empezó con unas gyozas de cerdo y vegetarianas, cuya pasta es elaborada por las hábiles manos de Melanie. Los rellenos más que correctos, la textura de la pasta, rústica, en el buen sentido de la idea.

Gyozas sobre papelito de harina crujiente

Gyozas sobre papelito de harina crujiente

Finalizamos, como buenos exploradores de sabores, probando el curry de la casa: el torikatsu curry. Menos especiado y potente que sus colegas indios o chinos, pero muy disfrutable, e incluso puede que mejor para nóveles paladares del curry. Se sirve con papas y zanahorias, junto con una cama de arroz blanco especial para cocinar al vapor. El plato lo corona un filet de pollo frito con un empanizado muy crujiente, de sabor ligeramente ácido que resultó ser una grata sorpresa.

Matcha brulee

Créme brûlée pero de sabor a té matcha

Nos despedimos de Ramen Saki con el postre de la casa: un juego al créme brûlée pero de sabor a té matcha, con su cobija de azúcar caramelizada: sabroso, ligero, contrastante.

Me alegra mucho que jóvenes emprendedores, valientes, se metan a los fogones y a gestionar con tanto entusiasmo y profesionalismo restaurantes, a pesar de las circunstancias difíciles que vive el país.

Un restaurante siempre es una quijotada, pero más en la crisis que atravesamos. Por eso, me alegró ver cómo se iban llenando las mesas de Ramen Saki la noche que estuvimos ahí. Este restaurante, que recién abrió a mediados de junio, vale que le den una oportunidad, tanto para quienes son amantes del ramen, como para quienes deseen emprender este viaje sin retorno.

Ramen Saki está en centro comercial Pinares Place, en Curridabat. Teléfonos 7235-5960 / 4052-5115. www.ramensaki.com. En su página pueden consultar los precios.