Estos restaurantes están haciendo un esfuerzo adicional para que la experiencia sea lo más cercana posible a comer en el restaurante: empaques adecuados que mantienen la temperatura y la textura, rutas de entrega con días fijos a lugares más alejados, exprés propio para mejorar los tiempos de entrega en las áreas cercanas al restaurante y servicio personalizado de sus chefs y propietarios son parte de las nuevas rutinas y esfuerzos para que tengamos una gran comida en casa.

El restaurante chino Isla Verde, en Pavas, ofrece rutas fijas a sectores alejados de su área.

Estas semanas de confinamiento a causa del nuevo coronavirus ha levantado una barrera entre nosotros y nuestros restaurantes favoritos, entre nuestra comida preferida y las mesas de esos establecimientos.

Ya sea por razones físicas (distancias), temporales (horarios reducidos), o cualquier otro motivo, lo cierto es que hay muchos restaurantes que siguen abiertos, que han readecuado su servicio para seguir brindando lo mejor de sus cocinas ahora en las mesas de las casas de sus fieles clientes y de los nuevos que se van sumando.

Estos restaurantes están haciendo un esfuerzo adicional para que la experiencia sea lo más cercana posible a comer en el restaurante: empaques adecuados que mantienen la temperatura y la textura, rutas de entrega con días fijos a lugares más alejados, exprés propio para mejorar los tiempos de entrega en las áreas cercanas al restaurante y servicio personalizado de sus chefs y propietarios son parte de las nuevas rutinas y esfuerzos para que tengamos una gran comida en casa.

En El Gastronomista realizamos una lista con varios de nuestros restaurantes favoritos, de esa comida que extrañamos tanto, que nos hace felices de una manera tan íntima, con la cual tenemos una conexión personal y amistosa. ¿Acaso ustedes no les hablan a sus tacos y le dicen: ‘gracias por existir’?  ¿No piensan al probar una sopa ramen ‘cómo haré para vivir sin ti el resto de la semana’?  ¿No se sienten en su lugar seguro al probar los camarones con semillas marañón de su restaurante chino favorito? ¿No los hace felices consumir unas ricas alitas en sus salsas favoritas, como si estuvieran en el restaurante con sus amigos? Y cuando descubren que el risotto gurmé que prepara un gran chef italiano lo pueden tener en su casa, ¿no vuelve a tener sentido la vida, aún en la cuarentena? Y si los sabores y aromas de su restaurante libanés favorito los complace con la misma efectividad, ¿no se sienten agradecidos de estar bien, a salvo y con el privilegio de semejante disfrute?

Sin orden alguno, esta es la lista para que pidan, disfruten y compartan:

Casa Piemonte: Fiel representante de la comida del norte de Italia, Casa Piemonte se ha distinguido por ofrecer un ambiente cálido, una atención esmerada y un sabor que podría definir como profesional y casero a la vez.

Rissotto de hongos de Casa Piemonte: lo disfruté tanto como en el restaurante.

Rissotto de hongos de Casa Piemonte: lo disfruté tanto como en el restaurante.

El cuidado en elegir el producto de primera calidad y la técnica del chef Alessandro Lazzara llegaron intactas con mi pedido: un risotto de hongos porcini, una lasaña de ragú con una fresca ensalada y una focaccia con prosciutto.

El risotto tan bueno como siempre: al dente, con ese perfume extraordinario del vino con que se apoya durante la cocción; cremoso, sedoso: un plato elegante y sencillo, en el cual la técnica del chef y la calidad del producto son los que determinarán el resultado. Los hongos con su textura y sabor marcado matizan el arroz, mientras que el perfume del vino invade el comedor de la casa.

Antes, la focaccia fue el abrebocas: llegó caliente, crujiente, esperando ser mordisqueada. El prosciutto de primera calidad: lleno de umami, saladito, de sabor contundente y maduro.

El cierre fue con la lasaña de ragú. Pasta casera, hecha a mano, ¿habría que decir más? Sí, porque vale la pena: la salsa ligera con notas dulces de un tomate bien maduro, guarda entre sus capas carne y queso con el sabor que el artesano de la cocina, con su paciencia, amor y conocimiento consigue sin trucos: no es una lasaña que esconde sus carencias entre kilos de queso derretido. No, no. Aquí cada capa de sabor se disfruta sola o se suma a la suma de sabores. Rústica, reconfortante, abrigada por finas lascas de queso parmigiano que la llenan de umami y satisfacción.

¡Ah! Casi se me olvida: en el exprés también pueden pedir la sangría de la casa.

¿Cómo ordenar de Casa Piemonte? En su perfil de Facebook puede consultar su menú, promociones y métodos de entrega. Su WhatsApp es 85747272. Su menú (aplican condiciones) tiene un 30 % de descuento durante estas semanas. Bonus: Si tiene suerte, el mismo chef Alessandro le llevará su pedido o Katerine, su compañera y copropietaria. Su empaque es con bolsas biodegradables y cajas contenedoras de almidón vegetal biodegradable. También puede pasar por el restaurante a buscar su pedido o comer en él, pues está abierto con todas los cuidados de rigor.

Isla Verde: En otras ocasiones he escrito sobre este restaurante de comida china-tica porque su calidad, sabor y producto valen cada colón, cada cucharada. Ahora, las muchachas de Isla Verde (las hermanas Shum) y su mamá, doña Vicky, la matriarca del clan y maestra cocinera, ampliaron su área de influencia y tienen rutas de entrega de comida programada por zona según el día de la semana: van a Heredia, Ciudad Colón; también van al otro lado de la ciudad, como Moravia, Coronado y San Pedro, entre otros sitios, según el día de la ruta.

Caja transportadora de felicidad: camarones con semillas de marañón esperando descansar sobre el nido de tiquisque.

Además, están dedicando mucha atención en el empaque: cajas de cartón de buena calidad, para que la comidita llegue bien caliente y sin ningún problema durante el transporte hasta la mesa de su casa, estimado lector.

Como no solo de arroz cantonés y chop suey vive el hombre, en esta orden exploramos un poco el menú de Isla Verde: arroz vegetariano, sahofan seco con carne de res, camarón con semillas de marañón en nido de tiquisque (claro que sí: comestible hasta la última hebra) y la sorpresa mayor: el Muy Soy Yok.

El Muy Soy Yok es una especie de crepas o tortillas chinas que uno arma en la casa con sus vegetales (bambú, frijol nacido, cebolla, berenjena y repollo, aderezados discretamente por su salsa de soya) y tiritas de cerdo. Se completa con una espesa salsa de ciruela, con notas achocolatas, muy potente y sabrosa, que balancea los sabores mientras que los dispara contra el cielo del paladar como un cohete. Un descubrimiento y un viaje del que Marco Polo habría estado orgulloso de compartir, como lo estoy yo.

El arroz vegetariano me hizo olvidar que soy carnívoro. Me deleité con cada grano, que golpeado contra el calor infernal del wok lo hizo adquirir su ahumado característico. Los vegetales al punto: nada de puré de vegetales, bien al dente y variados, con la participación destacable del brócoli.

En una bolsita de papel te entregan como un tesoro el nido de tiquisque, sobre el que se irán acunando los camarones con las semillas de marañón arropados por la salsa espesita con notas bien medidas de ajo. Se complementa la porción con coquetos vegetales: zanahoria, apio, chile dulce, zuquini y hongos. La porción de camarones es abundante, el tamaño del plato es generoso y suficiente para quedar más que satisfechos.

Y como soy cliente habitual, no olvidaron el chineo de mandarme su chile picante en aceite: es infaltable para mí cuando como en Isla Verde.

Quedé agradecido y feliz de disfrutar su comida en mi mesa, igual que cuando iba a su restaurante en las lejanas épocas previas a la COVID-19.

¿Cómo ordenar del restaurante Isla Verde? Están ofreciendo varias opciones: mediante plataformas de comida, para pasar a buscar al restaurante y mediante su transporte propio con sus rutas programadas. Consulte en su muro de Facebook los horarios, su teléfono es 2220 3337 y aquí les dejo el menú. El restaurante y el hotel Isla Verde están abiertos al público según los protocolos del Ministerio de Salud. Su salón comedor está recién remodelado y les quedó de lujo.

Phoenicia: Con el mejor sabor de la amplia paleta de la cocina libanesa y mediterránea, Phoenicia ha venido conquistando paladares y corazones. No solo entre quienes gustan de esta buena cocina, sino entre las personas que han lanzado al agua a probar por primera vez.

El falafel de Phoenicia es uno de mis preferidos.

El falafel de Phoenicia es uno de mis preferidos.

Y es que la comida libanesa, aunque con su buena carga de especias como cardamomo, paprika, pimientas, canela, clavo y nuez moscada, entre otras, según cada cocinero, es equilibrada y cualquier persona la disfruta. Sin ambages.

También es mucho más que el hummus (puré de garbanzo con tahini, aceites sésamo, de oliva, etc.) el babaganush (puré de berenjena asada, más aceites de oliva, de sésamo, etc.) y pan pita.

En el cordero tienen doctorado con subespecialidad en sabor. Y en Phoencia le llegan a esa sazón sin ninguna duda. Comimos en casa la parrillada para dos personas, con kafta de cordero (es como un pincho de carne molida asada que se sirve sin el pincho) bien especiada y con abundante perejil, Shish Tawook (trozos de pechuga de pollo asada en pincho) con matices ligeros y muy agradables, jugoso; que llega servido con tomate y cebolla asada, hummus y papas fritas. Es una excelente opción para compartir.

En Phoenicia hacen muy bien el falafel: siempre crocante, cremosón por dentro, cargado de sabor. Tan así que muchas veces que he ido a almorzar pido la opción vegetariana, con falafel, pues me encanta su textura, sabor, cómo combina con el arroz (hola, soy Alberto y me declaro adicto a los carbos), con la salsa de tahini. Noticia destacable: el empacado mantiene incólumes las propiedades del falafel. Guardé luego del almuerzo para la noche y siguieron perfectas: crujientes, tostaditas por fuera, apetitosas por arriba o por abajo.

No podían faltar en la orden el picante de la casa (4,5 de poder en la escala de 0 a 10 en mi tabla del picantómetro personal: lo confieso, soy buen comedor de picante) y la maravillosa salsa tum. ¡Oh salsa tum, a ti te rendimos culto en cada comida, en cada pan pita que elevas a lujo de los dioses! La salsa tum es una especie de alioli de puro ajo (como es un verdadero alioli) y aceite de oliva o de otro vegetal y puede agregarse limón. La de Phoenicia es espectacular y la podría usar hasta de bronceador si la sociedad me lo permitiera.

El cierre de esta gran comida fue la hamburguesa de cordero: una gran sorpresa. Una generosa torta de carne de cordero, con un pan suave que abriga la torta, la cual va custodiada por un sofrito de tomate y cebolla y repollo con salsas y hierbas. La guarnición es de papitas semilla horneadas con romero. Porción de gran tamaño, vibrante sabor, buena mordida. Queda anotada entre mi lista de hamburguesas favoritas.

No olvide el excelente hummus casero y su sabroso pan pita. ¡Ah! Y como sabemos que en Oriente Próximo y Medio son maestros de los postres, disfrutamos un kenefe. El kenefe es una base de nabulsi, con yema de trigo, crema de leche y se baña con almíbar de rosas con miel. Es muy rico, no es empalagoso y se sale completamente de lo habitual.

¿Cómo ordenar de Phoenicia? El restaurante cuenta con su propio servicio exprés y Manfred, el genial mesero con que cuenta este establecimiento va a entregar la comida y a explicar como lo hace en la mesa la orden. El teléfono de Phoenicia es 88848546. En su muro de Facebook tienen el menú con las ofertas del mes, cuyos precios no dejaría pasar, orientadas a combos y para compartir. Consulte el área de cobertura del exprés, el propietario, pase a buscar la comida al local o vaya al restaurante, ellos están haciendo un enorme trabajo con las medidas de higiene y distanciamiento social para que el cliente esté cómodo y seguro.

Buffalo Joe. Las alitas llegaron a nuestro país, se pusieron de moda y ya nunca se irán. Por dicha. Son una comida de mano de gran sabor, de mucha amenidad, que además tiene el plus de ser compartible. Y si la comida se comparte con nuestros amigos y familia sabe mejor.

Las salsas de Buffalo Joe están a la altura de sus alitas.

Las salsas de Buffalo Joe están a la altura de sus alitas.

Y las alitas de Buffalo Joe están ahí, listas y dispuestas para hacernos disfrutar a todos con sus tres locales en Belén, San Francisco de Heredia y Coronado.

Nos gustan las alitas de Buffalo Joe tanto como sus salsas. Porque las salsas son parte inseparable de las alitas, aunque se pidan por aparte. Al final, harán la romería por nuestra boca juntas, unidas hasta el fin.

Una de las partes fundamentales de las alitas, como sucede con el pollo frito en general, es el empanizado. Debe mantenerse crujiente un buen rato, aportar sabor (en la piel es donde se concentra el sabor) y ayudar a que la carne no se seque y esté jugosa. El empanizado de las alitas de Buffalo Joe cumplieron con estos parámetros.

No solo llegaron muy bien empacadas en sus cajas de cartón, sino que se mantuvieron calientes y crujientes durante un buen rato, hasta que empezaron a ser zambullidas en las salsas. Como quedaron alitas para la cena, probé a calentarlas en el horno con calor bajo-medio (más lento, pero así se calientan parejo sin secarlas) y se pusieron a tono: crocantes, sabrosas.

Las salsas tienen un buen nivel de espesura, se quedan en la piel del pollo, escurren lentamente y son, como decía arriba, la pareja ideal (la pareja ideal) de las alitas. Me gustó mucho la de ajo. Sabor potente, definitorio, con carácter. Luego, me sorprendió la de soja: buen punto alto de sal, umami, contrastante y saca los mejores sabores de las alitas. Luego, entre las tradicionales, la de barbacoa, buen balance, las picantes pican, sin que haya que llamar a los bomberos. Y para los que gustan de las frutas, la de mango es una buena opción para sabores más tropicales.

Para completar esta comida de amigos, los jalapeños poppers (empanizados y rellenos de queso crema) dieron la nota junto a los mozarelas sitcks, los apios, zanahorias y su buen salsa ranch. Todo un coro afinado de sabores para encender la diversión y la alegría en la casa y hacer babear de envidia a los invitados por Zoom.

¿Cómo ordenar Buffalo Joe? Buffalo Joe tiene el ADN del servicio exprés desde su concepción, por eso ofrece varios canales de comunicación: en su página https://buffalojoecr.com/ pueden consultar el menú, ver la zona de cobertura de sus tres locales, también conocer las promociones, o llamar al 4033-3317 o por medio de Uber Eats. Sus locales están abiertos, con los cuidados dictados por el Ministerio de Salud.

La Tacopedia. Lo dije y lo repito: ¡Viva La Tacopedia, cabrones! Es el restaurante mexicano que vino a cambiarlo todo, el negocio que cambió el negocio de los tacos, el que los acercó al pueblo, a sus amigos, el restaurante que derribó el muro elitista y apostó por servir sabor, cantidad y calidad a buen precio en sus taquizas. ¡Viva La Tacopedia, cabrones!

Mis tacos favoritos de La Tacopedia son los de cochinita.

Mis tacos favoritos de La Tacopedia son los de cochinita.

Yo sé que muchos fueron a La Tacopedia antes de la pandemia, que hicieron fila para deleitarse con su comida y que la extrañan tanto como yo. Por eso, no le tengan miedo al exprés, pues pude comprobar que el producto es tan bueno como en el restaurante.

Disfrutamos al almuerzo una taquiza de diez, mixta, de carne al pastor y de cochinita (mi favorita por siempre), con tan generosa porción de carnes que tuve que echar mano al paquete de tortillas que estaba en la refri y aún así quedó carnita para el omelete del día siguiente.

Todo estaba ahí: el limoncito, las tortillas de gran sabor y buena textura, ideal para tacos, la cebollita, el generoso culantro. Todo empacado en papel aluminio y biodegradable para ayudar al medio ambiente y mantener la temperatura. Fue un pecado gozoso, goloso, guliento, gordiente. Así es la comida mexicana, así son los buenos tacos: sin culpas porque los antojos y el disfrute no ameritan confesiones: son evidentes y las exhibimos con la misma satisfacción que nos dieron.

La Tacopedia está abierta, con todas las medidas de sanidad recomendadas y posibles, con sus promociones habituales, ahora en el exprés también o para pasar a buscar. Sigamos haciendo posible decir ¡Viva La Tacopedia, Cabrones!

¿Cómo ordenar en La Tacopedia? Lo mejor es llamar al 7006-6694 o consultar también en su muro de Facebook las promociones, horarios y plataformas. Cuentan con exprés propio para las cercanías (La Tacopedia está en La Sabana oeste, 100 este y 200 sur de Cemaco) y también se apoya con otras plataformas para sitios más alejados. También tienen abierto al público con los horarios y medidas dadas por el Ministerio de Salud.

Kololo Ramen. Me gusta la gente que se dedica al ramen: son espíritus atormentados por la obsesión, torturados por el ansia de la perfección, poseídos por un Sísifo de la repetición que los hace maestros en el ancestral método del trabajo: esfuerzo, repetición, prueba, error, hazlo de nuevo, esfuérzate más, sigue, sigue, sigue, sigue…

Kololo Ramen es un lugar al que se debe peregrinar.

Kololo Ramen es un lugar al que se debe peregrinar.

El problema es que uno se puede acostumbrar con mucha facilidad a lo bueno. Lo malo es que lo bueno no puede ser habitual, porque entonces deja de ser especial. La cuestión es que ahora mido el tiempo en días sin comer de Kololo Ramen.

En el ramen todo es obsesión: desde el caldo perfecto que se tiene que mejorar cada día, la textura del cerdo, el sabor del hongo, la temperatura a la que se sirve la comida, el efecto de la salsa de soja, y que la decoración refleje el espíritu del ramen: sencillo, austero, minimalista. Y esto es el solo el principio.

Todo ese espíritu está en Kololo Ramen. Todo ese sabor también. Tenía razón mi amiga Eyleen Vargas (gran fotógrafa por cierto) al invitarme a ir a Kololo. Es uno de sus favoritos y tuvo la gentileza de hacerme partícipe de su visión.

Kololo reabrió en estos días luego de hacer las pruebas de cómo funcionaría su menú para exprés. Realizaron las investigaciones de rigor, probaron con diferentes empaques hasta que dieron con los adecuados para mantener la temperatura, evitar derrames indeseados en el camino y que la experiencia fuera tan buena como en el local.  Para eso, sirven todo el producto separado del caldo, el cual viaja aparte en sus propias tazas de cartón en una bolsa. Todo llega a buena temperatura y, si fuera necesario, es muy fácil de calentar.

Y sí que lo fue. Oh sí. Nuestra orden fue de tres tipos de ramen: vegetariano, de pollo y cerdo. Además, kimchi de mostaza china y pepino y sus gloriosas alitas fritas al estilo coreano.

Cuando el protagonismo es colectivo es difícil decidir por cual miembro iniciar. Empiezo con el vegetariano, el Janchi Gukso. Con suaves sabores con notas de acidez muy agradables, permiten el deleite del conjunto. Los fideos de trigo son delgados, abundantes, y se identifica cada bocado: aquí el huevo en tiras, aquí los hongos, aquí los otros vegetales.

En el Chicken Shoyu Ramen, los fideos igual de ricos que en los otros caldos, los trozos de pechuga de pollo empanizados, a pesar de empaparse con el caldo mantienen puntos crujientes; el caldo tiene como protagonista al ajo rostizado, que le suma notas acres y contundentes, que se matizan con el cebollino

El Shashu Ramen con caldo tonkotsu (a partir de huesos de cerdo, 16 horas de cocción) estuvo espectacular: chispazos dulces, ácidos y acres gracias al ajo rostizado, contundente y grasosito, con un umami que coloniza todo el paladar y se queda en el posgusto durante un buen rato. Los fideos de firme sabor, el verde del cebollino le aporta contraste de sabores ferrosos y frescura, la panzada del cerdo insuperable, con pequeñas chispas crocantes, suave como mantequilla, buena mordida y notas dulces por la salsa bbq, alegre en el paladar (el cerdo nos da siempre alegría) y los hongos oreja y shiitake son otro contraste de sabor y textura.

La joya de la corona del Shashu Ramen es el huevo ajitama: se marinan durante largas horas en la salsa de soja y adquieren sabores y texturas inimaginables. Cremoso, tierno, dulce y salado, especiado, con apenas perceptibles notas que recuerdan el chocolate y el trapiche; es abrazo cómplice, inesperado, pero deseado y deseable, que secrétamente a los cuatro vientos quieres repetir.

Y finalizo con las entradas: los kimchis, tanto el de mostaza china, como el de pepino, muy bien logrados. Son sabores un poco complejos, que van a las tonalidades picantes y agrias (son vegetales fermentados) que sacan lo mejor de los productos y del proceso. Anímese a probarlos con la mente abierta para que descubra un nuevo mundo.

Por último, las alitas al estilo coreano, con su tradicional doble fritura que eleva el crocante a otro nivel, fueron tan buenas como en el restaurante, siempre son una sorpresa que quieres que te descubra. Se pueden pedir dulces o picantes o mitad y mitad en órdenes de ocho. Las mías fueron dulces, untadas por la salsa de la casa. Sugerentes, cómplices, seductoras.

¿Cómo pedir de Kololo Ramen? Tienen horario especial por las restricciones sanitarias, por lo que es mejor llamar al 2228-2816, consultar su muro de Facebook, donde también avisan de sus promociones, o bien por Uber Eats o en para pasar a recoger personalmente o por medio de otros servicios de mensajería. Además, están abriendo para el almuerzo y, al igual que los otros restaurantes, ajustarán sus horarios según las directrices vayan cambiando.

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