La oferta de Olive Garden se basa en la interpretación que hace esta franquicia estadounidense de la comida italiana

Fetuccini Alfredo con camarones

Fetuccini Alfredo con camarones

El conocido restaurante estadounidense de comida italiana Olive Garden aterrizó su franquicia en Costa Rica y abrió las puertas de su primer establecimiento esta semana.

Con una exitosa convocatoria a la prensa, Olive Garden presentó su menú y sirvió los platos para que tuviéramos plena cercanía con su producto.

El primer restaurante de Olive Garden está en Escazú Village, en el segundo piso. Es un espacio amplio, de corte familiar informal, acogedor, luminoso. Según el comunicado de prensa del restaurante, son 450m2 de área total. El siguiente en abrir será en Terrazas Lindora el 4 de noviembre.

AR Holdings, la empresa que opera esta franquicia, informó que invirtieron $2.6 millones para abrir los establecimientos y contrataron a 150 personas. Esto, en medio de la crisis económica más seria de las últimas décadas, es una noticia de las buenas.

La oferta de Olive Garden se basa en la interpretación que hace esta franquicia estadounidense de la comida italiana. Abundantes opciones de pasta, salsas y proteínas, son el corazón con el que se puede armar el plato. Además, hay sopas, ensaladas, entradas, cocteles, pizzas y postres, entre otras opciones, para complacer –en términos generales– a cualquiera.

Entrada de tres opciones

Entrada de tres opciones

Mi acompañante y yo probamos una entrada con tres opciones: lasaña frita, aros de calamares empanizados y deditos de mozarela. Los aros y los deditos a la altura, pero la lasaña frita (desconocida para mí) fue la sensación del conjunto (¢8500 dos opciones, ¢9900 tres opciones).

Sopa toscana con salchicha italiana

Sopa toscana con salchicha italiana

Luego vino la sopa: ordenamos de ñoquis y pollo en salsa bechamel y la toscana, de salchicha italiana con papa. Las dos fueron muy satisfactorias, cremosas, llenas de sabor, con la textura correcta. Olive Garden ofrece algunas combinaciones donde la ensalada, el pan o la sopa son ilimitadas (¢4500 c/u).

Pollo a la parmigiana

Pollo a la parmigiana

Acatamos las recomendaciones de nuestra atenta y cortés salonera, Fabiola, y ordenamos el pollo a la parmigiana (¢9900) y el fetuccini Alfredo con camarones (¢13900). La comida llegó en platos bien calientes, con porciones muy generosas. Los tamaños de los platos principales son para gente con apetito.

La salsa Alfredo cremosa, de gustoso y correcto sabor. Los camarones grandes y abundantes. Las pechugas de pollo tiernas, jugosas, recubiertas por la salsa y el queso, consiguieron una sonrisa de aprobación. Este último plato vino con una porción de espagueti en salsa de tomate con un punto alto de acidez (más del que me gusta).

Zeppolis con chocolate

Zeppolis con chocolate

El cierre corrió a cargo de unos zeppolis (¢4500) con chocolate y un cheesecake siciliano (¢4500). Los zeppolis son como unas masas de donas cuadradas, que se hacen fritas. El cheesecake con queso ricota, por sabor y textura, es la opción que recomiendo de este duo.

Los sabores de Olive Garden están al nivel que se espera de un restaurante de cadena. Las porciones son generosas, la atención es esmerada, el espacio físico agradable y los precios van a competir con los otros actores del mercado, como Pan E Vino o La Fábrica, para citar a algunos.

Y aquí, para cerrar, quiero ser justo con lo que hay que esperar: la nonna no está en la cocina cocinando las recetas tradicionales. El sabor no es casero, pero tampoco pretende serlo. Olive Garden es una franquicia con más de 800 restaurantes en Estados Unidos. Sus estándares de calidad son muy buenos y esa popularidad no es casualidad: son una de las opciones favoritas del público norteamericano.

No dudo de que la constancia y los estándares de la franquicia (en calidad, tamaño y precios) vendrán a agitar las aguas de la competencia local. El ganador (¡gracias, economía de libre mercado!) será el cliente. Bien por Olive Garden.