Pintado de negro por dentro y por fuera, con paredes de cemento desnudas y tuberías expuestas, combina ese aire industrial con lo kitsch; pocos pensarían que guarda una de las cocinas chinas mejor logradas de la capital.

Por: Alberto Gatgens, periodista gastronómico

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Ecléctico, rompedor, retador. Holiday es un restaurante chino que se ha hecho un lugar en el paladar de quienes, como Neo, quieren ir más allá del cantonés, el chop suey, buscan la pastilla roja y descubren que el mundo es más amplio de lo habían conocido (y que a veces ni siquiera es más caro).

Holiday es un espacio gastronómico en el barrio chino que rompe por completo la propuesta de la comida china costarricense que por años imperó. Con su menú más enfocado en auténticos sabores de ese gran país, las sopas con fideos, verduras, carnes especiadas y picantes contundentes se adueñaron de la preferencia de su público.

Hace más de tres años, cuando abrió sus puertas, su comida y propuesta como espacio físico lo hicieron un restaurante que había que conocer. La buena recomendación me llegó gracias a mi querida amiga Doriam Díaz, una de las más baquianas de la capital. Acertó.

Desde ese entonces, Holiday es un sitio al que suelo ir. En parte para disfrutar y en parte para vigilar que siga siendo el restaurante que espero que siga siendo. El chef Si Yuan, la mente maestra que con un ojo vigila este restaurante a la vez que cocina en otro (en el restaurante Joy), anunció recién que se vienen cambios en el menú.

El ecléctico espacio físico que Si Yuan diseñó y decoró él mismo ha recibido visibles cambios: está menos recargado, la vista puede recorrer con más facilidad el lugar y descubrir los elementos que en él habitan: recortes de revistas, periódicos y postales en las paredes, heterogeneidad en los muebles, un muestrario de objetos que van del rescate de naufragio a lo kitsch. Pero funciona.

Pintado de negro por dentro y por fuera, con paredes de cemento desnudas y tuberías expuestas, combina ese aire industrial con lo kitsch; pocos pensarían que guarda una de las cocinas chinas mejor logradas de la capital.

Esa cocina ahora está en proceso de renovación y anuncian un menú con menor extensión y enfocado en los gustos locales, sin descuidar la atención personalizada para quienes lleguen a buscar los sabores más tradicionales que habían dado a conocer el restaurante.

Esa renovación llega con un nuevo y experimentado chef en los fogones de Holiday: el chef Macao y los nuevos platos que estarán en el menú ofrecen buenas sorpresas.

Empiezo por una sorprendente mariscada con tofu: pulpo, calamar, tofu en tiras y dados, absorben una salsa con un sorprendente picante que insta a seguir, seguir y seguir. Espesa, sin ser pesada, la salsa lo baño todo y es el alfa y el omega de ese gran plato que sirven en una plancha en una cocina portátil directamente en la mesa. Los mariscos en su punto: cocinados, al dente, sin ser hulosos, el tofu de buena mordida se deja arropar por la salsa con sus notas dulzonas; picantona la bandida, como a mí me gusta.

También de un tofu de muy buena calidad fueron unos ‘buñuelos’ envueltos en huevo, con camarón y cebollín, sobre un espejo de suero de tofu. Como un algodoncito de tofu, ligeros, para quienes buscan sabores y sensaciones menos cargados, o como un entrante diferente que hará el trabajo para los siguientes platos.

Entre las novedades del menú aparece un arroz que refleja la presencia cultural portuguesa de casi cinco décadas: arroz macao. Se trata de un arroz blanco bañado con una salsa de tomate casera, carne molida y queso fundido. Tomatitos adornan el plato y está coronado por cebollino, que vendría a ser lo más oriental. Sincretismo puro de una propuesta de notas dulces, ligeras y que podría combinar muy bien con las salsas del plato anterior y del que viene: el gau nam.

El gau nam es falda de res cocinada lentamente en una olla. Es uno de mis platos chinos favoritos. Este estuvo realizado con maestría (o con doctorado) y fue el punto más alto: consistente y suave a la mordida, con el sabor de la carne presente, pero ennoviado con amor a la salsa de notas dulces, con soya, ajonjolí, especias y unos discretos acordes cítricos. Acompañe este gau nam con arroz blanco si está dispuesto a que la comida lo haga feliz.

Merecen mucho la pena los alrededores de la comida: una limonada con yerba buena de una acidez exquisita, un té frío con limón y miel de abeja recomendable a ojos cerrados y, en especial, la bebida de mi acompañante: una margarita de sandía, limón, ron y triple seco que describió como muy bien lograda, balanceada, suave al paladar y refrescante, principalmente por la sandía y que resultó ideal para asentar y acentuar el final la comida.

Margarita de sandía, limón, ron y triple seco

Holiday vive una renovación, desde su administrador, pasando por el regreso de Adriana, la encargada del salón, hasta la cocina, todo bajo la mirada atenta de Si Yuan, chef, artista y visionario. Lo que se ha probado anuncia que las cosas buenas seguirán en Casa Holiday. Que así sea.

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¿Vivís para comer o comés para vivir? Si tu respuesta es la primera parte de la pregunta, mi propuesta es tu propuesta. Hace año y pico inicié un viaje en el que decidí unir los caminos de mis experiencias e intereses previos para servir reseñas honestas de la comida que me gusta. Estudié periodismo y literatura, entre otras cosas, pero cuando me formé en cocina profesional todo el andamiaje se entrelazó y ahora disfruto tanto comer como escribir sobre comida. Visito restaurantes por mi cuenta, a veces recibo invitaciones de dueños de establecimientos que me invitan, pero les advierto que si no me gusta su comida no los reseño, y a veces cocino y comparto mis recetas.