El tamal con sabores de la apreciada cocina libanesa con que el Milad reinterpreta el tamal costarricense espero que siga por mucha tiempo y se vuelva una tradición.

Tamal de cordero de Phoenicia

Tamal de cordero de Phoenicia

El tamal de Phoenicia es como un ritmo suave y cadencioso de olas de sabores que te mecen al ritmo de la brisa de diciembre: diferente, sabroso, asumido y asumidor, el tamal con sabores de la apreciada cocina libanesa con que el Milad reinterpreta el tamal costarricense espero que siga por mucha tiempo y se vuelva una tradición.

Esta pieza de masa arrullada por hojas de plátano que guarda en sus entrañas tesoros que alegran nuestro paladar: suaves trozos de cerdo, arroz, suave zanahoria, chile dulce, garbanzos, y hasta controversiales pasas y aceitunas, es una de las más importantes comidas de las celebraciones nacionales.

El tamal, además de su valor nutricional e histórico, cumple una función cultural inmensa: une a las familias y en ese espacio de confianza, amor y unión se transmite de generación en generación la receta familiar, se genera comunión y aprecio por el trabajo manual.

Amarrados y apretados como por el hilo que sostiene todo dentro de las hojas de plátano soasado, el tamal es una construcción social que une, aunque sea por un breve lapso, a miles de familias en nuestro país.